domingo, 30 de septiembre de 2007
CONOCEMOS LA HISTORIA DE LAS PALMAS
Realizada a partir de un proyecto premiado en el concurso de documentales organizado hace un par de años por el Incaa, Las Palmas, Chaco es un nuevo avatar de la ya nutrida producción documental argentina dedicada a testimoniar el proceso de desindustralización producido durante las últimas décadas, así como sus consecuencias inmediatas. La nueva realización de Alejandro Fernández Mouján –documentalista formado junto a colegas como Marcelo Céspedes, Carmen Guarini y David Blaustein– se suma así a una serie dirigida a dar cuenta del dolor de ya no ser un país industrial, en la que se inscriben películas como Fantasmas de la Patagonia (sobre el cierre de Río Turbio), Rerum Novarum (el de la algodonera Flandria) y las aún inéditas Ciudad de María (el fin de la siderurgia en la zona de San Nicolás) y La tele y yo (sobre la caída de un imperio mediático). Pero Las Palmas, Chaco es a la vez parte de una secuencia iniciada por el propio Fernández Mouján hace casi quince años, cuando viajó al Chaco para filmar lo que resultaría la última zafra emprendida allí por el ingenio Las Palmas. Fundada en 1882 y con una extensión total de 100 mil hectáreas, ese ingenio supo ser el más poderoso del rubro en la Argentina y cerró sus puertas a comienzos de los ‘90, cuando la ola menemista barría con todo lo que oliera a producción nacional. Entre 1987 y 1988, Fernández Mouján filmó allí Banderas de humo, donde ya se veía venir el cierre de la planta. Más de una década después, el documentalista porteño vuelve sobre sus pasos, para registrar lo que quedó después de la clausura. Más que sorpresas, lo que depara Las Palmas, Chaco es la posibilidad de ver en detalle cómo se pasa de un capitalismo nacional a una tierra baldía.Entre visitas guiadas a las ruinas de lo que alguna vez fue un inmenso centro de producción, la cotidianidad de quienes pasaron de la zafra a gran escala a recolectar mandioca y cazar algún que otro carpincho o coatí, queda lugar finalmente para comprobar la fuerte presencia femenina en los piquetes ruteros organizados como última forma de resistencia ante la falta de trabajo. Fernández Mouján elige un enfoque abarcador, en el que hay lugar para asistir también al atropello de los poderosos, el patoteo de ex agentes de seguridad convertidos en usurpadores de tierras y, por supuesto, la total indiferencia de la justicia y las autoridades. Un verdadero retrato de la Argentina contemporánea, que podría haber resultado más concentrado y poderoso si el cineasta hubiera salteado tiempos muertos y se hubiera focalizado más en ciertos episodios altamente representativos en su singularidad. Sobre todo, el inútil peregrinar de un campesino ante una comisión de diputados de Resistencia, cuyo seguimiento termina quedando trunco. Daría la impresión de que, en su férrea voluntad de atenerse a la clase de registro que se conoce como “cine directo” –variante del documental en la que se privilegia el acercamiento a los hechos “tal como son”– Las Palmas, Chaco termina por constituir más una suma de fragmentos que un retrato condensado sobre los pobladores de la zona. Como parte de esa dispersión, un documental que comienza con el tradicional relato explicativo en off, más tarde lo pierde en el camino. Del mismo modo, cierta intención inicial de inscribir el propio mecanismo de producción de sentido en la materia fílmica (el grabador funcionando, fotos fijas de la película anterior y hasta la orden de corte por parte del realizador)pronto desaparece, para dar lugar al registro “objetivo” del día a día. Por otra parte, las limitaciones del sonido directo y el habla algo cerrada de los lugareños conspiran contra la inteligibilidad de los testimonios. Más allá de estos reparos, no hay duda de que Las Palmas, Chaco logra dar testimonio directo de esa tragedia contemporánea a la que suele darse el nombre de Argentina.
LO QUE SIGNIFICA LA CANDIDATURA DE CRISTINA FERNANDEZ
LO QUE SIGNIFICA LA CANDIDATURA DE CRISTINA FERNANDEZ
Todos los militantes de la causa nacional, vemos en la candidatura de Cristina la oportunidad de ir profundizando este proceso. La decisión de Kirchner le otorga fortaleza y no debilidad al proyecto nacional en marcha. Si queremos ir por la justicia social, se trata de construir un proyecto de liberación nacional con lealtad a un sujeto colectivo” El único héroe valido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual sigue diciéndonos Oesterheld, a treinta años de su desaparición.
La candidatura de la compañera cristina no solo reafirma el altísimo consenso social, en el que se asienta el proyecto nacional, sino que además tiene varios plus. Kirchner siempre se esforzó por construir un espacio político frentista, por ejemplo sumar a las organizaciones populares a su gobierno o a la convocatoria a la concertación junto a sectores del radicalismo .Es decir, ha promovido la integración con otros sectores y la referencia múltiple. Cristina viene a confirmar esta tendencia.
Y a todo esto se agrega, su condición de mujer. Entre todas las injusticias que ocurren en América Latina, una de ellas es la dominación masculina. Esta problemática se ve reflejada desde salarios menores y peores oportunidades laborales hasta violencia familiar.
Ascender a Cristina al máximo cargo político es iniciar una reparación contra el machismo existente en la sociedad, y esto no es una graciosa concesión sino una victoria lograda por la lucha de las mujeres, que no empezó hoy, debemos arrancar, en la Argentina, de nuestra entrañable EVITA, símbolo y nombre de nuestro movimiento, mujer que viviendo en un contexto muy diferente al actual, supo luchar hasta su muerte, enfrentando a la oligarquía, organizando a las mujeres.
De alguna manera es producto del protagonismo político y social que tuvimos las mujeres desde el año 45 hasta esta parte, tanto de los tiempos de avance popular como en los momentos mas críticos en nuestro país, tanto en la resistencia a la dictadura, en la resistencia al modelo neoliberal. Si bien la mujer fue doblemente excluida por este proceso, fueron también ellas con bravura y coraje que se cargaron el laburo al hombro.
En suma, la presidencia de Cristina no representa la retirada de Néstor Kirchner, sino la continuidad de un proceso de cambio que busca sus canales de institucionalización. Un proceso que sostenido en el tiempo va a transformar las raíces de la injusticia.
Liliana Jara- DNI 25.271.773- Juv del Partido de la Victoria
Todos los militantes de la causa nacional, vemos en la candidatura de Cristina la oportunidad de ir profundizando este proceso. La decisión de Kirchner le otorga fortaleza y no debilidad al proyecto nacional en marcha. Si queremos ir por la justicia social, se trata de construir un proyecto de liberación nacional con lealtad a un sujeto colectivo” El único héroe valido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual sigue diciéndonos Oesterheld, a treinta años de su desaparición.
La candidatura de la compañera cristina no solo reafirma el altísimo consenso social, en el que se asienta el proyecto nacional, sino que además tiene varios plus. Kirchner siempre se esforzó por construir un espacio político frentista, por ejemplo sumar a las organizaciones populares a su gobierno o a la convocatoria a la concertación junto a sectores del radicalismo .Es decir, ha promovido la integración con otros sectores y la referencia múltiple. Cristina viene a confirmar esta tendencia.
Y a todo esto se agrega, su condición de mujer. Entre todas las injusticias que ocurren en América Latina, una de ellas es la dominación masculina. Esta problemática se ve reflejada desde salarios menores y peores oportunidades laborales hasta violencia familiar.
Ascender a Cristina al máximo cargo político es iniciar una reparación contra el machismo existente en la sociedad, y esto no es una graciosa concesión sino una victoria lograda por la lucha de las mujeres, que no empezó hoy, debemos arrancar, en la Argentina, de nuestra entrañable EVITA, símbolo y nombre de nuestro movimiento, mujer que viviendo en un contexto muy diferente al actual, supo luchar hasta su muerte, enfrentando a la oligarquía, organizando a las mujeres.
De alguna manera es producto del protagonismo político y social que tuvimos las mujeres desde el año 45 hasta esta parte, tanto de los tiempos de avance popular como en los momentos mas críticos en nuestro país, tanto en la resistencia a la dictadura, en la resistencia al modelo neoliberal. Si bien la mujer fue doblemente excluida por este proceso, fueron también ellas con bravura y coraje que se cargaron el laburo al hombro.
En suma, la presidencia de Cristina no representa la retirada de Néstor Kirchner, sino la continuidad de un proceso de cambio que busca sus canales de institucionalización. Un proceso que sostenido en el tiempo va a transformar las raíces de la injusticia.
Liliana Jara- DNI 25.271.773- Juv del Partido de la Victoria
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