Señor director de NORTE:
Nuestro deber, como mujeres militantes, es sumamos a este proceso político que nos reconoce y nos incluye políticamente, para transformar nuestros reclamos en políticas públicas. Hoy las argentinas nos encontrarnos participando en la construcción de un nuevo proyecto de país de la mano del presidente Kirchner. En este proceso de cambio fue el presidente quien dio el puntapié inicial para la inclusión de las mujeres. Es la primera vez que lugares de preponderancia, como la conducción del Ministerio de Economía o el de Defensa, son ocupados por mujeres. Así como se vio en las elecciones pasadas que una senadora nacional encabece una lista. Además se han cubierto innumerables bancadas legislativas para desempeñar cargos de diputadas, nacionales y provinciales, intendentas, concejalas, etcétera. Tendremos a Cristina Fernández de Kirchner como nuestra abanderada, tomando juramento de mandato como presidenta el 10 de diciembre próximo. La situación antes descripta no es mera casualidad. La lucha de las mujeres no empezó hoy, debemos arrancar, en la Argentina, desde nuestra entrañable Evita, símbolo y nombre de nuestro movimiento, mujer que viviendo en un contexto muy diferente al actual, supo luchar y trabajar hasta su muerte, enfrentando a la oligarquía, organizando a las mujeres. No sólo hizo efectivo el voto femenino sino la real participación de las mujeres, legando para todas las generaciones posteriores un hacer como mujer política. En continuidad con esos ideales, siguiendo el mismo camino, muchas de las mujeres de la generación del 70 dieron su vida por un país distinto, que asumieron ser protagonistas de la historia. También las madres y abuelas de Plaza de Mayo, que convirtieron el sufrimiento en lucha y la eterna reivindicación del proyecto revolucionario por el que pelearon sus hijos. Hoy, gracias a su perseverante política de derechos humanos, el Estado se ha hecho cargo de las demandas que durante treinta años sostuvieron las madres. En la década del 80 se organizó el movimiento de mujeres reclamando sus derechos y en esos mismos años aparecieron los primeros piquetes. En los años 90, al calor de la resistencia, surgieron las compañeras que lucharon contra el modelo neoliberal que excluyó a la mayoría de los argentinos. En estos procesos, las mujeres fueron protagonistas, los hombres iban quedando excluidos del trabajo y ellas salieron a pelear por sus maridos y por sus hijos. Esta etapa tuvo su punto de inflexión con los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre del 2001, cuando todo un pueblo le dijo basta a un modelo. Desde 2003 el país tomó otro rumbo, en el cual tenemos la responsabilidad de organizar el movimiento, para que se concrete la articulación entre el estado y el pueblo. Hoy tenemos la posibilidad desde el poder institucional que el presidente nos otorgó, de transformar nuestros reclamos en políticas públicas. Hoy tenemos que profundizar la política como herramienta de transformación, para convocar a todas las mujeres que a lo largo y ancho del país siguen realizando trabajos sociales, a sumarse a este proyecto que nos incluye políticamente y por eso nos reconoce.
LILIANA JARA - DNI 25.271.773 Arbo y Blanco 50 2- Resistencia
MOVIMIENTO EVITA
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario