El onanista
En el silencio de la noche, ella decide rearmar ese rompecabezas que se ha vuelto su vida en los últimos años.Toma su caja amarilla decorada con cintas bebe del mismo tono, armada para guardar los recuerdos mas bonitos, los momentos compartidos con personas que se han cruzado en el pasado con ella, que hoy ya no los ve y quizás no los volverá a ver jamás.
Abre la caja lentamente, reaparecen emociones olvidadas; al ver las primeras fotos comienza a ordenarlas, las coloca en una plancha de isopor que pende de una de las paredes de la habitación.Es la primera vez que se anima a esta aventura sugerida por el deseo de indagar que les sugieren esas realidades congeladas.
Continua acomodando las fotos cuando al cabo de un tiempo prolongado se han acabado las fotos en su caja amarrilla, pero se encuentra con hueco por cubrir, piensa ¿Cuántas faltas? Una, dos, se esfuerza por recordar que parte de su vida falta exponer allí en esa realidad congelada, necesaria para comprender lo que sucedía en ese momento crucial de su vida.
Cuando empieza a brotarle lagrimas de sus pequeños ojos marrones oscuros, recuerda los momentos vividos que faltan allí, esos días que desea olvidar, los de aquella historia que nunca podrá sortear en su vida.
Al mismo tiempo que ella, se encuentra en medio de esas emociones, allí abajo se halla un joven observando la luz que escapa por la ventana y refleja ese lugar ocupado por el.Es otra noche fría y solitaria para el, no para ella que esta asaltada por los personajes que habitan sus recuerdos.Todo empieza en ese instante para ambos, el comienza a observarla mientras ella se mueve de un lado a otro de la habitación, no comprende los movimientos que realiza junto a la pared, parece pegar cosas.En realidad solo le interesa observarla porque siente que aun distante esa luz, esa figura femenina lo acompaña en esa noche inhóspita, hasta le parece familiar luego de observarla.Alli sin distraerse de la situación, imagina el momento en que se anime a derribar la muralla que la separa de ella, sin apresurar ese momento espera paciente, sólo recibe el calor de la luz emanada por aquella ventana
Liliana Jara
En el silencio de la noche, ella decide rearmar ese rompecabezas que se ha vuelto su vida en los últimos años.Toma su caja amarilla decorada con cintas bebe del mismo tono, armada para guardar los recuerdos mas bonitos, los momentos compartidos con personas que se han cruzado en el pasado con ella, que hoy ya no los ve y quizás no los volverá a ver jamás.
Abre la caja lentamente, reaparecen emociones olvidadas; al ver las primeras fotos comienza a ordenarlas, las coloca en una plancha de isopor que pende de una de las paredes de la habitación.Es la primera vez que se anima a esta aventura sugerida por el deseo de indagar que les sugieren esas realidades congeladas.
Continua acomodando las fotos cuando al cabo de un tiempo prolongado se han acabado las fotos en su caja amarrilla, pero se encuentra con hueco por cubrir, piensa ¿Cuántas faltas? Una, dos, se esfuerza por recordar que parte de su vida falta exponer allí en esa realidad congelada, necesaria para comprender lo que sucedía en ese momento crucial de su vida.
Cuando empieza a brotarle lagrimas de sus pequeños ojos marrones oscuros, recuerda los momentos vividos que faltan allí, esos días que desea olvidar, los de aquella historia que nunca podrá sortear en su vida.
Al mismo tiempo que ella, se encuentra en medio de esas emociones, allí abajo se halla un joven observando la luz que escapa por la ventana y refleja ese lugar ocupado por el.Es otra noche fría y solitaria para el, no para ella que esta asaltada por los personajes que habitan sus recuerdos.Todo empieza en ese instante para ambos, el comienza a observarla mientras ella se mueve de un lado a otro de la habitación, no comprende los movimientos que realiza junto a la pared, parece pegar cosas.En realidad solo le interesa observarla porque siente que aun distante esa luz, esa figura femenina lo acompaña en esa noche inhóspita, hasta le parece familiar luego de observarla.Alli sin distraerse de la situación, imagina el momento en que se anime a derribar la muralla que la separa de ella, sin apresurar ese momento espera paciente, sólo recibe el calor de la luz emanada por aquella ventana
Liliana Jara


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